sábado, 24 de marzo de 2012

Capítulo 17 de Fiscal en prácticas

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Benjamin entró como todas las mañanas a su despacho. Inexplicablemente, sus acciones se habían convertido en algo puramente mecánico. Se tomaba té o café mientras leía el periódico y a las 9 miraba la puerta de su despacho esperando a que Honey entrara por ella. Pero no lo hacía, y sobre las 9 y cuarto empezaba su trabajo. Él sabía que algo pasaba, que algo no estaba bien, pero había algo en su cabeza que le impedía pensar y reaccionar. Una especie de candado que bloqueaba su albedrío, su personalidad y que le impedía preocuparse. Y así había pasado un mes.
Un lunes entró en su despacho como todas las mañanas y realizó sus acciones cotidianas en un día laboral hasta las 9, hora a la que se paró a esperar a que Honey entrara por la puerta. Abrió su cajón y rebuscó dentro en busca de unos papeles específicos mientras esperaba. En medio de la búsqueda encontró un calendario grande que le mandaban a la oficina todos los años por si lo quería colgar en la pared. Era del año anterior y pensó en tirarlo ya que le habían mandado otro. Lo hojeó y paró sin darse cuenta en septiembre. Algo hizo que deslizase su dedo y se parase concretamente en el 17 y su cabeza empezó a dar vueltas, viniéndosele imágenes.
17 de septiembre. Llamaron a la puerta temprano y Honey entró presentándose.
19 de septiembre. Honey llegando sofocada pero sonriente al juzgado, justo antes de que empezara el juicio.
24 de septiembre. Ella apoyada en la pared, preocupada por el secuestro de Mario.
¿…?
Diciembre llegó cargado de recuerdos tanto buenos como malos. Su dedo los fue recorriendo poco a poco encima del calendario.
Honey llegando en el momento oportuno en la reunión con los dosieres y su beso en el sofá.
Honey saliendo corriendo llorando del despacho de Philip.
Su abrazo de reconciliación en medio del parque nevado al día siguiente.
¿Honey…?
Ella riendo tanto en la fiesta de navidad y como luego en su coche.
Cogiéndola en brazos cuando por fin la encontraron después de tres días desaparecida.
¿Qué está…?
Y se acabó diciembre. Alargó la mano y buscó dentro del cajón el calendario nuevo. Enero.
Su comida en el restaurante y…
Benjamin abrió mucho los ojos y luego los cerró. Su última imagen de ella se perdía entre brillos dorados en la oscuridad de una calle estrecha. Algo dentro de él despertó y por fin pudo reaccionar.
Honey había desaparecido, se había evaporado literalmente hacía un mes y no entedía muy bien por qué no había hecho nada al respecto y, ni siquiera, se había preguntado el por qué. Allí estaban también Philip y Mel. Había estado con ellos recientemente y no habían mencionado el tema. La preocupación se apoderó de él. Lo más increíble era cómo desapareció… ¡no había explicación alguna! Hizo dos llamadas telefónicas: la primera a la fiscal general. Esta al preguntarle por su ayudante le respondió que él en septiembre se había negado a solicitar uno. Alarmado, llamó después a Mel y a Philip y al cabo de una hora estaban en su despacho. Les recibió serio.
-¿Qué te pasa? ¿Por qué tanta urgencia?-preguntó extrañado Philip.
-Honey.
-Hace mucho que no la veo…-parecía que Mel estaba haciendo un esfuerzo por recordar algo. Entonces Benjamin supuso que les pasaba lo mismo que le pasaba a él antes de recordar y les contó lo que pasó el día en que Honey desapareció. Su reacción fue inmediata. Se miraron ambos extrañados.
-¡Oye! ¡Honey se iluminó, tio! ¡Se iluminó y se volatilizó! ¿Qué persona normal puede hacer eso?-Philip parecía haberse dado cuenta de lo raro de la situación, sin embargo, Mel parecía triste.
-Llevo un mes sin verla y ni siquiera la he echado de menos…- dijo por fin mirando a Benjamin, el cual se acercó a ella y la puso una mano en el hombro como señal de complicidad.
- Lo importante ahora mismo es encontrarla-los otros dos se volvieron a mirar extrañados- Honey tiene que estar en alguna parte…
-¿Es que no te acuerdas? ¡Hizo puff y desaparecio!-Philip parecía un poco desconcertado.
-Sé que tiene que estar en algún sitio.
-¿Por qué se iría?-preguntó Mel. Ella parecía más dispuesta a ayudar mientras Philip seguía dándole vueltas a lo anterior sin encontrar explicación ninguna.
-Buena pregunta. Philip, deja de flipar y colabora. Tratemos esto como un caso-Benjamin empezó a reflexionar-Mi ayudante ha desaparecido…
-…otra vez…-añadió Philip.
-La pregunta clave está en el por qué-continuó Benjamin.
-Se lo estaba pasando tan bien con nosotros... –Mel volvía a parecer triste.
-En realidad ese día no parecía muy contenta. La pasaba algo-completó la información Philip.
-¿Y su madre?¿No estará preocupada por ella?-preguntó Mel.
-Vamos a su casa-dijeron Philip y Benjamin a la vez.
Cuando llegaron, en la puerta de la casa había un gran cartel en el que ponía que se alquilaba. Allí no había nadie. Benjamin se acordó  de que tenía el telefóno de ella de cuando desapareció Honey. Una mujer contestó.
-¿Es usted Anis Switter?
-Si, soy yo.
-Preguntaba por Honey.
-No, aquí no hay ninguna Honey…
-¿No tiene usted una hija?
-No. Pero es curioso: si hubiera tenido una hija sin duda la hubiera puesto ese nombre. Me encanta… ¿De qué nos conocemos?
-Nos conocimos una vez…hace mucho tiempo-mintió Benjamin. Sin duda lo que acababa de decir su madre era muy interesante- ¿Y por qué no tubo una hijo al final? ¿Fue por la muerte de su marido?-Honey le había comentado que su padre murió a causa de una enfermedad y que no lo pudo conocer. Hubo una  pausa larga.
-Sí. Tuvimos problemas para concebir. Haber tenido un hijo para mí hubiera sido ver mi sueño cumplido…
Una vez que colgó, le explicó la conversación a los otros dos.
-Osea que Honey existió pero su madre nunca la concibió, esto cada vez se vuelve más raro-concluyó Philip.
-Está claro que la pobre mujer deseó con todas sus fuerzas tener un hijo…
-Yo también desee que algo nuevo pasase en mi vida y apareció ella-dijo Benjamin.
-Y Mario- añadió Mel. Los otros dos pusieron cara de no saber de lo que hablaba y ella lo explicó- El primer día que nos conocimos, en el bar de Leo, ella nos habló de Mario. Dijo que la quería como una hermana porque siempre había querido tener hermanitos y no los tuvo.
- Recopilemos. Honey es la hija , la hermana y la ayudante deseada por tres personas. Quizá ahí esté la clave…-Philip parecía querer descifrar lo indescifrable.
Volvieron a la oficina. Mel y Philip se sentaron delante de él, Mel todavía con aspecto triste y Philip dándole vueltas a lo anterior.
Benjamin no podía pensar en nada. No había explicación alguna. Y lo peor de todo es que se sentía muy culpable. Esta vez no fue como cuando la secuestraron. Sentía que no podía hacer nada, que se le escapaba de las manos. ¿Había desaparecido para siempre? Ni siquiera había podido decirle lo que sentía… Deseó con todas sus fuerzas que volviese a aparecer.
Una luz dorada invadió la oficina y una voz femenina habló, asustándolos a todos.
-¿Echáis de menos a Honey? – ninguno contestó, la única reacción que tuvieron fue levantarse todos a la vez- Los humanos sois muy egoístas. Yo creé a Honey por su madre, por su amigo y por uno de vosotros y esa persona la hizo sufrir más que nadie- Mel y Philip miraron a Benjamin y esté se mordió el labio de abajo lleno de rabia- No os merecéis haber tenido entre vosotros a un alma pura…
-No sé qué o quién eres, pero lo siento mucho. ¡Hice sufrir a Honey, pero también tuvimos momentos muy felices! ¡Por favor, devuélvenosla! Su madre  y Mario seguro que se sienten muy solos también…
-Me has sorprendido. Por una vez no has sido egoísta. Te daré una segunda oportunidad por ellos, no por ti- y dicho esto último, la oficina de Benjamin se volvió a llenar de luz dorada y Honey apareció de la misma manera que desapareció hacía un mes. Cayó al suelo desmallada.
Los tres la rodearon con alegría y sin podérselo creer. Benjamin la cogió en brazos y la tumbó en el sofá.
-Se despertará dentro de poco y seguro que todo vuelve a ser como antes… -se dijo a sí mismo Benjamin en voz alta.
Mel le lanzó una mirada acusatoria y a la vez de pregunta. Benjamin la sostuvo la mirada un rato sin saber por qué le miraba así, hasta que se dio cuenta. Philip sabía lo que había pasado entre Honey y él, pero quizá ella no. A saber qué se imaginaba que la había hecho a la pobre Honey. De todas formas, si Honey no se lo había contado, él no lo iba a hacer, así que intentó desviar el tema.
-¿Qué es Honey? No me ha quedado claro… ¿Ella sabrá lo que es?
En ese momento, ella empezó a despertar y, para su sorpresa, cuando se incorporó no se acordaba de ellos y reaccionó de forma un poco violenta.
-¿Dónde estoy? ¿Quiénes sois vosotros y por qué me conocéis?
-Honey…
-No os acerquéis- ellos la obedecieron con el fin de no estresarla y salió corriendo por la puerta.
-¿Qué hacemos? Si no se acuerda de nada… ¿a dónde va a ir?-preguntó Mel.
Benjamin reflexionó. Puede que no se acordase de ellos, pero al fin y al cabo Honey era Honey. Quizá empezase a recordar en algún momento e iria a algún sitio importante para ella.
-Vosotros dos id a su casa y esperad en la puerta. Yo voy a ir a otro sitio.
Bajaron y salieron del edificio. En la puerta estaba el inspector Gilliam, el cual, al ver a Benjamin le llamó para saludarle.
-Buenos días inspector Gilliam.
-Acabo de ver pasar a su ayudante, a la que secuestraron… ¿cómo se llamaba?
-Honey.
-¡Sí, eso!-vaya, parecía que la gente se estaba empezando a acordar de ella-Salió en esa dirección.
Honey se sentó en un banco para descansar ya que había corrido sin parar. Miró a su alrededor y decidió que la gustaba ese lugar, que, por alguna razón, a pesar de no conocerlo, la producía un cierto sentimiento de nostalgia y se puso algo nerviosa. Miró hacia arriba, y respiró profundamente. En el cielo lucía un sol lejano que apenas calentaba y nubes grandes y blancas. Subió los pies al banco y apoyó la cabeza en las rodillas e instantáneamente tuvo una impresión de deja vu que la resultó bastante desagradable e hizo que los volviese a bajar. Se levantó y se dirigió hacia una fuente que había frente a ella. Otro sentimiento de deja vu la hizo parpadear rápidamente. Se notaba cada vez más nerviosa y no sabía por qué. La empezó a entrar un cosquilleo en el estómago. Volvió a mirar a su alrededor y volvió a suceder lo mismo, hasta que una voz la sacó de sus pensamientos.
-Honey, sabía que estarías aquí- Benjamin estaba detrás de ella- Sabía que estarías aquí como aquel día de diciembre ¿Te acuerdas?
Ella frunció el entrecejo y entornó los ojos despacio. Algo dentro de ella le decía que él tenía razón, pero no le conocía de nada. Su cara le era totalmente desconocida al igual que su nombre. Estaba claramente confusa y no dijo nada. La curiosidad y las cosquillas en el estómago la habían invadido por completo.
-Claro que aquel día estaba nevado y eso hacía que el paisaje se viese diferente al de ahora, por eso a lo mejor tu cuesta un poco recordarlo- continuó Benjamin acercándose poco a poco. Tenía miedo. Miedo de que ella no le recordara y perder aquella oportunidad. O de perderla a ella.
Estaban frente a frente mirándose a los ojos. Se curvó levemente y la abrazó sin apretarla demasiado. Ella ni se inmutó.
-Honey, lo siento…
Entonces ella le devolvió el abrazo acariciándole la espalda.
-Benjamin…
La soltó a la miró a los ojos. Ya estaba allí de vuelta.
-Benjamin… ¿Por qué estamos en el parque? ¿Por qué nos estamos abrazando?
-Porque estábamos recordando momentos juntos.
-¿Ah, si? Mmm…
-Voy a llamar a Philip y a Mel para que se vengan con nosotros.

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