Eran las 8 de la mañana y el tímido sol de invierno empezaba a hacer su presencia en la habitación de Benjamin colándose por los agujeros de su persiana. Él ya estaba despierto, pero le apetecía quedarse un rato más en la cama, entrecerró los ojos para evitar la luz en exceso y se estiró relajándose. El móvil empezó a sonar y, en un principio, dejó que siguiera así, pero ante la insistencia al final lo cogió y miró la pantalla. No era un número que tuviera registrado. Se sentó en la cama y contestó. Al otro lado respondió una mujer nerviosa.
-Buenos días… ¿Es usted el señor Edwards, no?
-Si, soy yo.
-Verá, soy la madre de Honey. Quería preguntarle si sabe usted dónde está… porque anoche no volvió a casa…
-Es imposible que no volviera a casa ¡Yo mismo la llevé en mi coche!- exclamó Benjamin impactado.
-Su bolso estaba medio tapado por la nieve al lado de la puerta de casa… he sacado su número de teléfono de su móvil que está dentro de su bolso… estoy segura de que algo la ha pasado… ¡No llegó a entrar anoche dentro de casa!
-Yo… la dejé frente a su casa, pero no la vi entrar dentro…-reflexionó Benjamin frotándose los ojos. Con las yemas de los dedos.
-Voy… a llamar a la policía…-la mujer estaba intentando mantener la compostura pero en el fondo estaba muy preocupada.
-Vale, voy a vestirme y enseguida estoy allí- Benjamin estaba muy preocupado.
Al cabo de media hora, Benjamin estaba frente a la casa de Honey. Allí había también dos coches de policía y la madre lloraba desconsoladamente mientras sostenía el bolso de Honey en una mano y el inspector la preguntaba.
-¿Está usted segura de que su hija no se ha ido a algún sitio? ¿Ha llamado ya a todos sus amigos?
-Yo mismo la dejé en la puerta de su casa- le interrumpió Benjamin- Buenos días inspector Erick y feliz Navidad.
-Lo mismo digo, Edwards. ¿O sea que usted la dejó aquí? ¿La vio entrar dentro de su casa?
- No señor-se giró hacia la madre de Honey- Encantado de conocerla, yo soy Benjamin Edwards- la tendió una mano.
-Encantada. Yo soy Anis Switter- Honey se parecía mucho a su madre. Era una mujer alta y delgada, con el pelo rizado, corto y recogido en una coleta baja- Me hubiera encantado conocerle en otras circunstancias. Honey me ha hablado mucho de usted, y muy bien por cierto.
-Muchas gracias.
-Entonces podemos esclarecer que la señorita Switter ha desaparecido…desapareció anoche aquí mismo sobre la hora…-el inspector rellenaba el informe.
-Las 2 menos cuarto de la mañana- matizó Benjamin.
- Y usted fue el último que la vio…- esta frase del inspector debió destrozar a la madre de Honey que rompió a llorar y también hizo mella en Benjamin, el cual sintió una punzada en el corazón.
Honey… ¿Dónde estás?-se preguntó Benjamin apretando los dientes y la vio en su mente, riendo la noche anterior en el interior de su coche.
El inspector de policía se despidió de ambos y los demás policías que miraban los alrededores de la zona y entre la nieve en busca de pistas también se despidieron. Debían entregar los informes para poder abrir la investigación. Benjamin también se despidió de la madre de Honey, diciéndola que él mismo se encargaría de ayudar a la policía y que no se preocupara, ya que aparecería pronto y bien.
Cuando llegó a la oficina del fiscal allí no había casi nadie. Pidió a una de las secretarias que le pusiese en contacto con la fiscal general y al cabo de unos minutos le pasaron el teléfono con Alisson Sabad al otro lado.
-Buenos días señora Sabad. Quería informarla de la desaparición de mi ayudante y que yo personalmente me ocuparé del caso. La aviso para que no se le adjudique el caso a otro fiscal.
-Ha llegado tarde, acabo de terminar de gestionar los casos y ya está asignado a otra persona. Además debo recordarle que usted está de vacaciones. Eso significa que NO está operativo. Por lo tanto sería imposible.
Benjamin sabía que la fiscal general le iba a decir eso y que no iba a dar su brazo a torcer por tratarse de Honey. También sabía que llevaba razón pero no se iba a dar tan fácilmente por vencido.
-¡Es la desaparición de mi ayudante! ¡Me da lo mismo que esté de vacaciones o no! ¡El caso es mio! Espero que pase una feliz Navidad, señora Sabad- antes de colgar el teléfono escuchó la voz de ella gritándole: ¡Señor Edwards! ¡Le prohíbo terminantemente que haga un seguimiento de este caso! ¡No haga que tenga que suspenderle….! Y colgó antes de que terminase la amenaza.
Vale, la fiscal general ya estaba bajo aviso y el siguiente paso era ir al centro de investigación criminal para ver si ya habían empezado a investigar. Cuando llegó allí, buscó al inspector Erick y cuando por fin dio con él, se llevó una sorpresa.
-¿El caso de su ayudante? Ya no es competencia mía. Ha sido traspasado a una investigación ya abierta desde hace unos meses sobre tráfico de mujeres para prostitución. Ahora lo lleva Gilliam.
¿QUÉ? ¿Prostitución? ¿¡Qué está pasando aquí!?
Buscó al inspector Gilliam. Este estaba en su despacho con algunos agentes de policía y al verle todos levantaron la cabeza de los informes que había encima de la mesa y que estaban examinando con detenimiento. Tras presentarse y decir el motivo de su visita, el inspector les dijo a los agentes que ya continuarían luego con lo que estaban haciendo.
-Me han comentado que usted es el encargado de un caso de… desaparición. La desaparecida es mi ayudante, Honey Switter- explicó Benjamin.
-¡Ah! Sí, soy yo el encargado. Venga conmigo- respondió el inspector tras pensar durante unos segundos sobre qué le estaba hablando Benjamin.
El inspector le llevó a una mesa dónde varios agentes discutían, seguramente sobre el caso. Cogió unos papeles que había allí encima y se los dio a Benjamin. Eran fotos de chicas con una fecha en cada una de las esquinas superior derecha. Benjamin las hojeó y entre ellas estaba la de Honey, una de las últimas. Originariamente sería una foto tipo carnet, ahora ampliada ocupaba todo un folio. Honey posaba maquillada y radiante con unos 3 años menos, la piel mucho más bronceada que actualmente, sonrisa de oreja a oreja y una banda de color negro que la cruzaba los hombros, bordada en letras doradas con lo que parecía el nombre de un instituto. Benjamin supuso que sería una fotografía de graduación.
-Honey no fue la única chica que desapareció anoche- empezó a explicarle el inspector, mientras buscaba otro papel en la mesa y se lo tendía: era la fotografía de una casa de dos pisos con amplio jardín que parecía tomada desde alguna casa vecina- algunas de las chicas que desaparecieron volvieron a aparecer en clubs nocturnos. Creemos que el lugar dónde las llevan es esa casa de la foto. La tenemos en vigilancia desde hace un mes después de varias llamadas de vecinos denunciando haber visto cosas extrañas dentro. Estamos casi seguros de nuestra hipótesis.
-Entiendo…- en realidad Benjamin no podía entender nada. Todavía estaba intentando asimilar que Honey había desaparecido y toda esa información… era pronto para que la pudiera interiorizar.
El inspector le dio una palmadita en la espalda al notar que Benjamin estaba afectado y preocupado por su ayudante.
-No se preocupe, estamos planeando hacer una redada pronto a la casa, asique podemos decir que dentro de poco tendrá a su ayudante de vuelta.
Honey, estés dónde estés, solo espero que te encuentres sana y salva.
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